Sobre costumbres importadas

Cuando se acercan ciertas fechas, normalmente Halloween, las redes sociales se empiezan a llenar de mensajes anti-halloween, argumentando que es una costumbre importada. Y siempre me pregunté qué entendemos por costumbres importadas, considerando que la mayoría de ellas son importadas de alguna manera u otra.

fiesta importada

«Kobe Mosaic15s3072» por 663highland.

Disponible bajo la licencia CC BY 2.5 vía Wikimedia Commons.

Y entonces hago un rápido repaso de fiestas y festivos, tanto de España como de Argentina, y resulta que todas estas fiestas son, en realidad, extranjeras. Quedan muy pocas costumbres autóctonas, y tampoco se festejan mucho que digamos.

Los argumentos contra Halloween

Las críticas que suelo ver sobre Halloween son que se trata de una fiesta:

  • importada (encima de los Estados Unidos): Resulta que en realidad es una fiesta celta, por tanto ¡es una celebración Europea!
  • consumista: porque hace que los niños todos se disfracen, compren caramelos, salgan de fiesta, etc.

Y después de dichas criticas, suele venir algún mensaje patriótico y anti-EEUU.

El origen de las fiestas “de siempre”

Este es una pequeña muestra de fiestas tradicionales, que no reciben ningún tipo de queja como recibe Halloween, pero resulta que son importadas también.

Empezamos por el principio del año, al final.

  • Semana Santa y Pascua: fiesta religiosa, cristiana y por tanto importada de Asia, que debería ser una semana de cierta tristeza (por la muerte de Jesús y eso), pero aprovechada en el mundo occidental para tomarse unas buenas vacaciones. 🙂 Y si además seguimos la tradición del conejo de pascua, una fiesta ¡consumista!
  • Fiesta de todos los santos: en realidad es una festividad cristiana que intentó suplantar Halloween, por ser pagana. O sea que, además de ser importada, es una respuesta a la fiesta celta original, el Samhain.

Papá Noel - costumbres importadas

«20121123 SantaClaus-Chicago» por Douglas Rahden.

Disponible bajo la licencia Attribution vía Wikimedia Commons.

  • Navidad: la fiesta supuestamente religiosa y “antigua” por excelencia. Igual que Pascua, fiesta cristiana, y por tanto importada. Ya ni hablemos de la historia de San Nicolás de Bari, obispo turco y cristinano, que ya casi nadie conoce su historia, y que todos conocemos como Papá Noel. San Nicolás se fue transformando en el Papá Noel que conocemos gracias a las modificaciones que fueron haciendo varios artistas del personaje holandés Sinterklaas en ¡Estados Unidos!.

¿Y las fiestas autóctonas?

Me pregunto si todos los que reniegan de Halloween se han detenido a pensar qué fiestas son autóctonas, y si las festejan. En América del Sur tenemos la Pachamama, de la que veo poca reacción (o nula) en las redes sociales en agosto. Curioso.

En España me cuesta encontrar alguna festividad que esté alejada del cristianismo. Tal vez la Fiesta de la Hispanidad (la celebración del comienzo de un imperio tal vez), y alguna fiesta catalana como la Diada. Ambas fiestas nacionales, de tremendo significado político y social.

Mi reflexión sobre las costumbres importadas

En fin, que en definitiva creo que vivimos en un mundo muy cambiante -cada vez más-, donde las costumbres y las fiestas van pasando fronteras, y algunos aprovechan para hacer negocio de ello (me pregunto, después de todo, ¿qué hay de malo en eso?), y que al final se trata de disfrutar de ellas.

En casa nunca festejamos Halloween, pero no veo nada de malo en ver gente disfrazada por la calle, en las tiendas si al final es gente que aprovecha para festejar y desconectar.

¿Qué hay de malo en que la gente se lo pase bien, sea en Navidades o en Halloween? 🙂

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